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CONTAMINACIÓN INTERNA

                                                                          Por:     Herminio Lugo Lugo

                                                                      

En términos generales, la contaminación se refiere al efecto nocivo que cualquier sustancia ajena al medio ambiente, sea esta sólida, líquida o gaseosa, produce en los sistemas de la naturaleza. En las últimas décadas, la investigación científica efectuada en el campo de la contaminación ha sido tan intensa que el término ya se divide en diferentes ramas.  Luego podemos decir que un río está contaminado con aceite proveniente de automóviles; que el aire se contamina con la quema de basura o que la tierra se contaminó con un derrame de gasolina que ocurrió tras volcarse un camión.  Todos los arriba mencionados son ecosistemas naturales y substancias ajenas que entraron a formar parte de estos y los contaminó.

Cuando se habla de la contaminación externa, el término se refiere a los cambios que ocurren en los sistemas ecológicos naturales. El concepto de contaminación interna puede tener dos variantes. En primer lugar, este término se puede aplicar a los cambios que los contaminantes producen en el cuerpo de los organismos vivientes.  Así se puede hablar del efecto dañino que tiene el humo del cigarrillo en los tejidos pulmonares.  Si el cuerpo se contamina, entonces llamamos a un médico para que nos ayude. Sin embargo, más recientemente, el término contaminación interna se ha aplicado al daño que ocurre dentro de los edificios donde el hombre vive o trabaja. Por esta razón, en nuestros días se habla de edificios que están enfermos o sea , que están contaminados. El tema principal de este artículo esta centralizado en las razones por las cuales, los edificios se enferman.

El concepto de un edificio enfermo puede incluir nuestro hogar, la oficina donde trabajamos, o el templo donde frecuentemente vamos a adorar a Dios. Veremos en este documento que es lo que enferma nuestras edificaciones y como la contaminación de estos, puede afectar la salud de las personas que diariamente están expuestos a un ambiente altamente contaminado.

En los campos de Puerto Rico, recuerdo como las amas de casa temprano en la mañana, abrían las ventanas de sus residencias para “que entrara la gracia de Dios”. A esta creencia hoy se le puede encontrar una base científica que en aquellos tiempos no existía. Al abrir la ventana, se permite que el aire fresco de la  naturaleza y la luz del sol hagan su entrada al hogar  y de esta forma, eliminar cualquier contaminante que se haya acumulado en la casa.

Estos nos debe enseñar que, generalmente, el aire natural es más puro ya que a veces en el hogar se pueden acumular substancias contaminantes, que si no se eliminan, a la postre podrían causar efectos nocivos a la salud de las personas que allí viven, porque lo están respirando continuamente.

En muchas ocasiones, las amas de casa, en su afán por la limpieza, contaminan el ambiente hogareño. Cuando usan detergentes muy fuertes para limpiar el piso, dejan en la casa un olor penetrante que es resultado de la contaminación que han efectuado.  La mejor forma  de limpiar un piso de concreto o de terrazo, es pasar un paño o mapo húmedo con solo agua.  Esto no contamina y además, la humedad del mapo captura la materia particulada del piso evitando en esta forma, que el viento la eleve al aire.

Las cortinas y las alfombras son sencillamente colectoras de polvo, materia particulada que eventualmente lanzaran  a la atmósfera, contaminando de esa forma el aire que respiramos. Pintar una casa es muy bueno, pero tiene que tener cuidado porque la pintura puede enviar partículas de plomo y de otros contaminantes al aire. Esta situación puede provocar enfermedades.

Conozco de una señora que estaba muy contenta porque pintaban su casa. Pero mientras pintaban ella no salió fuera a limpiar sus pulmones de los olores penetrantes de la pintura. A los pocos días de pintar la casa, desarrollo una bronquitis que tuvo que ser llevada  a emergencia y sufrió las consecuencias por varias semanas, porque los doctores le auguraron la muerte. Afortunadamente, esto no ocurrió, pero paso un mes sufriendo las consecuencias de su contaminación interna. Si la residencia tiene aire acondicionado y no se abren las ventanas, la situación empeora porque lo que hace el aire es reciclar los contaminantes y las personas estarán continuamente respirando un aire que esta concentrado en substancias nocivas. La situación es mucho peor si algún miembro de la familia fuma a puertas cerradas. El humo del cigarrillo es reciclado por el aire acondicionado y las personas, aunque no fumen, están continuamente expuestas al humo del cigarrillo. La investigación científica ha demostrado que tan peligroso es fumar como el estar expuesto continuamente al humo del cigarrillo producido por otras personas. El humo del cigarrillo es rico en substancias carcinógenas y la exposición al humo puede causar tos persistente, bronquitis, enfisema o cáncer de pulmón.

Como el lector ha podido apreciar, la atmósfera hogareña no se escapa de ser contaminada por la actividad de las personas que allí conviven.  Ahora consideremos la situación de la oficina, donde las personas que allí trabajan, pasan entre siete u ocho horas diarias tratando de ganarse el sustento de cada día. Contrario a lo que sucede en el hogar, la mayoría de los que trabajan en un edificio comercial no tienen la responsabilidad directa de contaminar el aire que respiran. En las oficinas generalmente hay una división que se encarga de planificar la limpieza del local. Pero cuando analizamos la situación, encontramos que como en el hogar, aquí existen los mismos y quizás más intensos causantes de la contaminación interna. El uso de detergentes, quizás en mayor cantidad e intensidad que en la casa, deja la oficina contaminada. El uso de cortinas y alfombras tiene resultados similares al hogar.  Hay un punto de diferencia que agudiza más la situación:  generalmente en las oficinas no se abren las ventanas para que entre el aire natural. Todos dependen del aire acondicionado, que si hay contaminantes, los recicla en todo el edificio.

En la oficina entra otro contaminador que puede ser muy peligroso. Me refiero a las fotocopiadoras que eliminan contaminantes nocivos durante el proceso de copiar documentos. Si las fotocopiadoras se encuentran en una habitación pequeña, esto puede contribuir a que se concentren los contaminantes, afectando la salud del empleado, si se expone por largo tiempo a éstos. En San Juan ocurrió un incidente fatal producido por los contaminantes de una fotocopiadora. El ejecutivo de una compañía tenía que fotocopiar un documento confidencial de más de cien páginas. La máquina estaba localizada en un zaguán estrecho que se cerraba con una puerta. Para evitar que la información se filtrara, el ejecutivo se encerró para  personalmente fotocopiar. Tras más de una hora encerrado, cuando los empleados se dieron cuenta, ya estaba muerto en el piso. En las oficinas no están muy conscientes del peligro de las fotocopiadoras.

En muchas residencias el aire acondicionado se prende de noche, cuando no hay tanto peligro de contaminación. Por el contrario, en los edificios comerciales, el aire se prende en las primeras horas del día y permanece prendido hasta por la noche. Estas son las horas de actividad oficinesca y es cuando pueden producirse los contaminantes que el aire circula por todo el edificio. Veamos algunos casos. Si hay empleados que fuman en sus oficinas, el humo del cigarrillo afectara a todas las personas que trabajan allí. Si viene un camión a descargar mercancía  y el área de recibo esta cerca de la entrada del aire, el aire acondicionado circulará por todas las oficinas los gases que salen por el mufle del camión. Además, circulará dentro del edificio polvo de la calle, esporas de hongos y granos de polen que están dispersos en el aire del exterior.

Cuando las ventanas del edificio nunca se abren y los que allí trabajan no toman las medidas necesarias, el aire acondicionado se encarga de concentrar y reciclar por todas las oficinas los contaminantes de tal manera que llega el momento en que la estructura física se enferma. Cuando el edificio se enferma, los que trabajan en él, pagan las consecuencias porque su salud empieza a fallar. Algunos de los síntomas de los afectados pueden ser: ardor y picazón en los ojos, tos y catarros frecuentes, mareos y náuseas o asma. Cuando esto ocurre la compañía entra en crisis por la ausencia al trabajo de varios empleados.

Cabe mencionar en este momento que, cuando un edificio esta cerrado y no recibe directamente los rayos candentes del sol, el ambiente se vuelve propicio para el crecimiento de hongos, que descargaran sus esporas a la corriente de aire acondicionado. Otro contaminador, pasado ya de moda, pero que puede estar presente en los edificios viejos, son las láminas de asbestos. Este material de construcción que ya no se utiliza, descarga pequeñísimas partículas al aire que, si logran acceso al tejido pulmonar, contaminan los pulmones. En años recientes ha habido una campaña para eliminar los asbestos de los salones  de clase, para proteger los niños de la contaminación.

Por consiguiente, podremos concluir que las residencias y edificios donde trabajamos y pasamos la mayor parte del tiempo son lugares altamente relacionados con la contaminación interna. Lo más lamentable del asunto es que somos nosotros mismos los seres humanos quienes hacemos grandes aportaciones para contaminar el aire que respiramos; cuando fumamos en lugares cerrados, cuando nos empeñamos en pensar que mientras más  cantidad y más fuertes sean los   detergentes que utilicemos, más limpio va a estar el lugar. Estos son mitos o ideas erróneas que en nada contribuyen al aire limpio, por el contrario exponen a las personas a síntomas y enfermedades relacionadas con la salud respiratoria.

 Por tanto, la Asociación Puertorriqueña del Pulmón preocupada por la salud pulmonar invita a todos los ciudadanos a celebrar junto a nosotros  Mayo  “Mes del Aire  Limpio”.  Deseamos estimular a cada persona y a los Directivos de los diferentes escenarios de empleo a concienciarse sobre la importancia de evitar la contaminación y desarrollar actividades que  promuevan la calidad del aire interno.

 Recuerda:    Tu Aire es También el Mío…Consérvalo.


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